El hombre, el imperfecto bibliotecario, puede ser obra del azar o de los demiurgos malévolos; el universo¹, con su elegente dotación de anaqueles, de tomos enigmáticos, de infatigables escaleras para el viajero y de letrina para el bibliotecario sentado, sólo puede ser obra de un dios.
  1. gokiburi posted this